Seguimos la verdad antes que la ideología.
Valoramos la evidencia, la transparencia y la humildad intelectual. Nuestras posiciones se revisan cuando aparece mejor información.
Un pequeño conjunto de convicciones guía cada decisión de la Fundación.
Nuestro trabajo se sostiene en algunos compromisos duraderos. No son eslóganes: son los criterios con los que decidimos qué apoyamos, qué construimos y cómo actuamos.
Valoramos la evidencia, la transparencia y la humildad intelectual. Nuestras posiciones se revisan cuando aparece mejor información.
Invertimos en un trabajo que une, construye y resuelve — no en un trabajo cuyo propósito principal es polarizar.
Medimos el éxito por las mejoras reales en la vida real — a través de geografías, generaciones y circunstancias.
El arte y el conocimiento deben estar al alcance de todos, no solo de instituciones o élites.
Apoyamos ideas y sistemas que fortalecen la civilización para las generaciones futuras.
Estos principios orientan nuestra atención y nuestros recursos. Definen los proyectos que fundamos, los aliados que elegimos y los estándares que nos exigimos.